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Del asesinato de Escobar a la eclosión de James


El 2 de julio de 1994 Colombia fue sacudida por una noticia devastadora: el asesinato del defensor central de la selección y el Atlético Nacional, Andrés Escobar. Acababa de regresar del Mundial de fútbol de Estados Unidos, donde un autogol suyo fue el puntillazo para dejar afuera al combinado nacional que llegó sintiéndose campeón y fue el primer eliminado. Ese crimen marcó un antes y un después en la memoria del balompié colombiano que no guarda un buen recuerdo de su primera cúspide.

Esa generación de futbolistas pudo llegar más lejos, pero todo lo que vivía Colombia era el espejo de lo que sucedió en Estados Unidos y luego cobró la vida de uno de sus jugadores más reconocidos. El narcotráfico se había metido en todas partes y la muerte violenta de Andrés Escobar fue un golpe a la leyenda del mejor momento hasta entonces vivido por los aficionados del fútbol. Un ciclo asociado al técnico Francisco Maturana, que supo interpretar las claves de un desarrollo histórico.

Un proceso que empezó su recorrido oficial hace 66 años, cuando se jugó el primer campeonato de fútbol profesional en Colombia. En ese tiempo, entre 1949 y 1953 se vivió la denominada época de El Dorado, llamada así porque llegaron a jugar al balompié nacional reconocidos futbolistas del exterior que dejaron importantes lecciones. El primer grupo se integró en Millonarios de Bogotá y se consolidó el llamado Ballet Azul que obtuvo cuatro títulos nacionales y fue reconocido en el mundo.

La muerte de Escobar fue un golpe al mejor momento para los aficionados del fútbol
Ese equipo tuvo tres artífices: los ex seleccionados argentinos Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stéfano y Néstor Raúl Rossi. Los tres hicieron parte de una histórica delegación que viajó a España en marzo de 1952 para participar en la conmemoración de los 50 años del Real Madrid. Una gira deportiva que le dejó a Millonarios el recuerdo de su victoria frente al Real Madrid por 4 a 2, y al equipo español el objetivo del fichaje de uno de sus baluartes memorables: Alfredo Di Stéfano.

La época de El Dorado concluyó en 1954 cuando se firmó el llamado Pacto de Lima y los ases regresaron a sus países, pero en Colombia quedó una formación deportiva afianzada en la escuela argentina. A lo largo de los años 50, esa fue la nacionalidad de algunos técnicos campeones, como Fernando Paternoster en Nacional en 1954 o José Manuel El Charro Moreno, jugador y técnico con Medellín en 1955 y 1957. Dos argentinos también dirigieron la selección en estos tiempos: Lino Taioli y Rodolfo Orlandini.

El primer momento importante en el plano internacional llegó en 1962 con la clasificación al Mundial de Chile. El técnico fue el exfutbolista argentino Adolfo Pedernera. En fase de grupos, el equipo jugó con Uruguay, Yugoslavia y Rusia. Perdió con los charrúas 2-1 y con Yugoslavia 5-0, pero el empate con Rusia 4 a 4, se convirtió en hazaña nacional. Durante mucho tiempo en Colombia se vivió de este antecedente futbolístico. La televisión aún muestra el gol olímpico de Marcos Coll, único en los Mundiales.
Sin embargo, las diferencias entre los dirigentes del fútbol desperdiciaron este momento de auge deportivo y decayó el nivel de sus selecciones. Los clubes siguieron apostando a jugadores y técnicos del exterior, en especial de extracción argentina, paraguaya, uruguaya o brasilera. Frente a todos ellos, el técnico más laureado en esta época fue el colombiano Gabriel Ochoa Uribe. El más ganador de los años 60, el argentino Francisco Pancho Villegas al frente del Deportivo Cali.

En los años 70 empezó la transformación definitiva. Aunque es inevitable admitir que mucho tuvo que ver el auge de los carteles del narcotráfico y su vinculación con algunos equipos profesionales, el notable desarrollo del fútbol colombiano también fue obra de quienes llegaron a enseñar lo que sabían. Los dirigentes nacionales le apostaron a la escuela yugoslava y tuvieron al frente de la selección a dos técnicos, Todor Veselinovic y Blagoje Vidinic. Los equipos se la jugaron por técnicos victoriosos.

Atlético Nacional importó al reconocido entrenador argentino Osvaldo Juan Zubeldía, ex campeón intercontinental de clubes con Estudiantes de La Plata, quien además de cambiarle la cara a este equipo fue gestor de una generación de jugadores que con el tiempo llegaron a ser técnicos campeones. Entre ellos, el defensa central Francisco Maturana, el volante Pedro Sarmiento o el defensa Víctor Luna. De las enseñanzas de Zubeldía, quien además falleció en Medellín, aún se habla en Colombia.


Jaime Mamani Mendoza

Jaime Mamani Mendoza

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